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EL ARROGANTE DOCTOR ADN

Ser un científico respetado a nivel mundial es quizá uno de los sueños que los padres quisieran para sus hijos. Es un símbolo de estatus y las personas lo asocian con una buena crianza y sobretodo con una buena calidad genética. Pero esto no es para nada una regla y mucho menos esta en nuestro ADN ser una buen científico y al mismo tiempo tener otras cualidades deseadas como la compasión o altruismo.

James Watson
James Watson

En el año 1953 la comunidad científica se maravillaba con el reciente descubrimiento de los científicos James Watson y Francis Crick, ellos descifraron la estructura del ADN. Mundialmente conocidos recibieron el premio nobel de medicina en 1962 por su hazaña, las vidas de ambos continuo entre los estudios científicos, las conferencias, las escuelas y en todas partes eran recibidos y atendido como se merecen las personas que posiblemente tienen la culpa de los más grandes avances científicos de la medicina y otros campos desde ese momento y hasta el fin de los tiempos de la raza humana o en lo que sea que mutemos.

Sera de esperar que un científico de este calibre sea también una persona íntegra y con un sentido común muy amplio, y terminara sus días filosofando sobre lo que son, no son o deberían ser las cosas, pero este no es ese caso. En el año 2007 Watson hizo un desafortunado comentario sobre las capacidades intelectuales de la raza negra: “la sociedad trata a los negros y blancos como pares intelectuales y los que trabajaban con personas negras saben que eso no es verdad” dijo. Dicho comentario sin ninguna justificación científica le costó su estatus y sus privilegios en la mayoría de los ámbitos en los que se desenvolvía hasta el momento; incluso su colega descubridor comento: “el color de la piel como definición de raza es un concepto social, no científico”.

Las controversias morales sobre el asunto llevaron a que Watson fuera aislado casi por completo y la falta de ingresos le llevó a la banca rota. Quizá en un intento de autocompasión o por una verdadera necesidad, ofreció la venta del premio nobel que había recibido en 1962, la noticia dio la vuelta al mundo, nunca antes se había presentado un caso de estos. Justicia divina, dirán algunos.

Esto me lleva al principio del artículo, las personas pueden tener capacidades intelectuales muy desarrolladas pero nadie asegura que esto las llene calidades humanas. Las consecuencias de nuestros actos por grandes o pequeños que parezcan pueden siempre tendrán efecto.

Para Watson la historia no termino tan mal, una persona muy rica consiente y como agradecimiento a lo que significó que se hubiera descifrado el código del ADN, compro el premio y se lo devolvió a su propietario.

¿El impresionante descubrimiento le daba a Watson autoridad para hacer ese comentario?

¿El castigo que recibió fue exagerado?

¿Mereció todo lo que le paso, incluso que le fuera rescatado de su precaria situación?

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